Grandes fracasos de la historia: sobrevivir y aprender del error

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A veces solo nos llegan las historias de éxito de esos emprendedores que acertaron a la primera. Sin embargo, eso es la excepción.

La mayoría de nosotros hemos fracasado más de una vez, la diferencia es qué hemos hecho con ese error. Si aprendimos de ello nos ayudará a crecer, si no, puede ser una experiencia limitante.

Hoy revisaremos grandes fracasos de la historia, personas conocidas que triunfaron tras algunos chascos.

  • Leonardo Da Vinci

Da Vinci es conocido por sus múltiples inventos y por ser un artista multidisciplinar. Sin embargo, su historia es una historia de fracasos.

El papa Sixto IV no quiso que él fuera el encargado de decorar la Capilla Sixtina. En Milán, no pudo terminar el encargo del duque: hacer la estatua ecuestre más grande, solo hizo el molde y nunca lo terminó.  

En Milán también tuvo otro error: era el encargado de la tarta de boda del Duque de Milán, lo dejó todo preparado, pero al día siguiente cuando llegaron la comida había desaparecido. Tanto azúcar hizo que los animales se lo comieran.

Pintó la última cena en un fresco. Su forma de pintar hacía que se secara antes de que él pudiera terminar. De este problema surgió el óleo, sin embargo, el producto fue incompatible con la pared y se seguía cayendo.

Entre los éxitos, fue el inventor de la perspectiva aérea en las pinturas (la aparición del cielo celeste), del avión, paracaídas, helicópteros, autos, submarino, traje de buzo, salvavidas, traje de ranas y barco con doble casco, entre otros.

Por cada triunfo hubo más de un fracaso, pero todo contribuyó a su trayectoria y a que lo conozcamos hoy en día.

  • Coronel Harland David Sanders

El coronel Sanders tuvo que dejar la escuela con 12 años y ponerse a trabajar en la granja familiar. Tras la segunda boda de su madre, él se alistó en el ejército, pero no llegó a coronel hasta dejar el ejército.

Una vez fuera del ejército tuvo mil y un oficios. Fue marino mercante, vendedor de seguros, bombero del servicio de ferrocarriles o partero.

La crisis del 29 le encontró con 40 años y para sobrevivir trabajó en Shell en una estación de servicio en Kentucky.

Como extra decidió ofrecer comida a los transportistas. El menú: pollo frito. Y este se convirtió en un éxito.

Pero dos sucesos truncaron ese éxito: el racionamiento de la gasolina en la Segunda Guerra Mundial y la construcción de la Interestatal. Así pues, cerró su restaurante y abrió uno nuevo.

Abrió su nuevo restaurante en Salt Lake City, Utah, ya con el nombre de Kentucky Fried Chicken, y recorrió en su Ford todo Estados Unidos para vender franquicias.

El gobernador le otorgó la máxima distinción honorífica: coronel.

  • Edison

Es conocida su frase: “He conseguido saber 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla”.

La historia de su fracaso venía de lejos, sus profesores le dijeron que era demasiado estúpido para aprender, pero su madre que recibió la carta con tal mensaje le dijo que en la escuela ya no tenían nada más que enseñarle.

Fue despedido de sus dos primeros empleos por no ser suficientemente productivo y patentó 2000 inventos, aunque no todos triunfaron o fueron útiles.

Además de la bombilla, también patentó el fonógrafo y la cámara de cine.

  • Walt Disney 

La conocemos como un gran empresario, incluso un visionario, pero este ascenso estuvo lleno de fracasos y algunas malas ideas.

Fue despedido del periódico de Kansas City Star porque su editor sentía que a Walt le “faltaba imaginación y no tenía buenas ideas”.

En 1923 tuvo que declarar a su empresa de cortos llamada Laugh-O-Gram Film en bancarrota después de varios cortos de animación que, aunque fueron vistos, excedían los gastos a los ingresos.

Tras esto se fue a Hollywood con 40 dólares y uso el corto que tenía para encontrar una distribuidora que acabó contratándolo.

Creó un personaje para Universal Studios pero la empresa patentó el personaje y él se quedó sin los derechos. De esa decepción creó Mickey Mouse que superó el éxito de ese personaje que perdió.

Otros fracasos

La presentadora Oprah Winfrey fue despedida de su trabajo como periodista por involucrarse emocionalmente demasiado con sus historias. De ese fracaso hizo su marca de identidad.

Steven Spielberg fue rechazado varias veces en la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California.

Henry Ford creó un par de negocios automovilísticos fallidos hasta que creó Ford y su cadena de montaje.

No obstante, tras investigar, encontró un socio que confiaba en él. Ford demostró que había aprendido de sus errores cuando Ford Motor Company cambió la industria del automóvil para siempre con su producción en cadena.

James Dyson estuvo 15 años diseñando su aspiradora. Creó más de 5120 prototipos y casi se queda sin fondos. Funcionó el prototipo 5.127 que lo convirtió en un empresario de éxito.

Fracaso inteligente

En nuestra cultura el fracaso está penalizado y suele verse como lo opuesto al triunfo. Pero tal y como hemos visto anteriormente, grandes empresarios y creativos fracasaron antes de encontrar el camino al éxito.

Se asocia fracasar a personas u organizaciones poco valiosas, pero, todo lo contrario. El fracaso puede ser inteligente si se aprende de él. Aprendemos mucho más cuando fracasamos que cuando triunfamos.

¿Quién no revisa una y otra vez qué ha hecho para saber dónde está el error? ¿Haces lo mismo cuando el resultado es positivo?

El triunfo no suele conseguirse a la primera, el error puede ser un acelerador del éxito si lo gestionamos de forma adecuada.

Si cuando cometemos un error y no sabemos salir de ahí y derivan pensamientos negativos y vacíos, entonces sí que tienen poco valor.

Se asocia también el fracaso a la vulnerabilidad, la incomodidad, pero solo los que hacen un uso efectivo del fracaso saben que solo sirve para reforzar la determinación y volver a intentarlo.

Lo contrario al éxito es no reflexionar, no hacer nada, quedarse tal y como estás. La pasividad, la apatía, las creencias limitantes son los grandes frenos que nos impiden crecer profesional y personalmente.

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